miércoles, 4 de noviembre de 2015

Oscuridad

Tanto tiempo sin escribir y vuelvo para contar penas. Espero que me podáis leer y entenderme, aunque con el propio lío que tengo va a ser difícil.

Después del día de hoy, todo puedo resumirlo en oscuro, triste, apagado y demás sinónimos. Puede que me precipite a los hechos, pero mis ánimos han caído; ascenderán como el fénix resurge de las cenizas, pero no sé cuando pasará.
Puede que no solo sea un mal día para mí, a mi alrededor ahora mismo escucho llantos y no vienen de mí, tendré que hacer de apoyo una vez más, aunque no me importa. Todo sea poder ayudar a los que me necesitan, porque no puedo evitar hacer reír a los demás, incluso cuando yo estoy más abajo.
Hay una persona a la que me encantaría abrazar, y es la misma que me ha hecho caer, pero me da igual, porque sigo queriendo tenerla entre mis brazos para calmarle y decirle que todo irá bien, que puede seguir viendo GAVIOTAS y CALAMARES, que podemos seguir haciéndonos cosquillas hasta que los demás se preocupen de si estamos riendo o llorando.
El clima no acompaña esta noche; hace frío, llueve y lo que más necesito es un abrazo. Algo que ahora mismo no puedo conseguirlo, porque no viene de la persona que deseo que esté a mi lado. Justo en este momento, se acuerda de mí y como él me pidió, le doy el espacio que necesita; sin embargo, lo que más deseo es que ni un solo hueco del espacio nos separe.

Semanas después, todo esta mejor. Las líneas anteriores emocionaron a esa persona que tanto quería que las leyera y ahora siento que juntos podemos ser los más fuertes. Sé que si lo hablamos todo, llegamos a solucionar nuestras diferencias, y sí, también sé que muchas de ellas son por mi culpa, porque debo confesar que me he enganchado a él. Intento disimular todas las ganas que tengo de pasar a su lado y aguantar, y poco a poco lo voy consiguiendo.
Aire, aire que no oprime tanto a ninguna de las partes y que sé que cuando nos veamos, nos va a hacer más ilusión que si nos vemos todos los días, como en esos días de verano, aunque tanto dolían.
Y es una sensación agridulce, duele la espera, pero es tan dulce el momento que merece dicha espera.
Debo agradecerle que sea tan sincero conmigo a la hora de decirme mis problemas o mis errores, de aconsejarme siempre que lo necesito y de hacerme entrar en razón cuando un tema se me queda cruzado en los sesos.
También quiero decirle que mi propósito no es hacerle la vida más difícil, sino todo lo contrario. Puede que sea complicada, pero si me das argumentos, puedo entender sus inquietudes o sus problemas e intentar ayudarle a superarlos, solo debe incluirme en su lista de apoyos y refuerzos, porque le daré un gran pelotón de abrazos cuando más lo necesite y de largas tardes de secretos y miedos en las que escucharle.