Insomnio. Característica esencial de estas noches. Pasarse la noche dando vueltas en la cama sin poder dormir; el calor y los momentos vividos durante el día no te dejan descansar, y más cuando esos momentos son de los mejores que se pueden tener. Te da tiempo para pensar y darte cuenta de lo mucho que tienes y del valor que tienen las personas que te rodean.
En las noches de invierno es más fácil dormir, ya que arropada bajo la manta, te quedas dormida pensando en esos recuerdos y luego consigues soñar que estás en uno de ellos. Adoro el invierno y todo lo que lo acompaña: los jerseys, los abrigos, las mantas, los chocolates calientes, las tardes de películas con palomitas, la Navidad, las luces de colores, los abrazos y la lluvia estando en la cama. Mis inviernos se pueden resumir en eso y creo que el de este año será distinto.
Mis días de verano siempre son bastante monótonos. Despertarse tarde, desayunar un zumo porque ya mismo es hora de almorzar y luego toda la tarde en el sofá.
Este año es distinto. Viajo más que el baúl de la Piqué y es uno de los veranos en los que mejor me siento.
Los momentos no hay que buscarlos, ellos aparecen cuando lo ven oportuno.
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