El país va mejorando un poco más o eso dicen, pero es una mentira. Puede que últimamente hayan bajado el número de parados, pero parece que no se dan cuenta de la estacionalidad y de los contratos temporales que son los causantes de esas cifras. Esos parados que vuelven a cotizar, trabajan solo para el alivio de poder sacar a la familia adelante unos meses y con la esperanza de que les alarguen el contrato, acto que los empresarios no suelen realizar, ya que sus negocios podrían tener pérdidas si cuentan con un personal que parece excesivo.
Muchas veces, estos capitanes de barco dejan que sean dos o tres los tripulantes que manejen el navío, pero todos sabemos que si no tienen las suficientes manos, el barco va a pique. Eso, ESO es lo que está pasando ahora mismo. Muchos trabajadores se ven desbordados por la cantidad de tareas que deben realizar sin estar especificadas o simplemente se las van sumando a lo largo de las jornadas.
Ese es el caso de un empleado de supermercados que frecuento, donde un día cuando fui, me estuvo contando su situación. Este señor había recibido más obligaciones por el hecho de llevar años allí, donde se vieron incrementadas sus responsabilidades y su jornada, ya que siempre debía salir más tarde de la hora estimada en el contrato para su salida para poder terminar todo lo que le había ordenado y dejar todo listo para el día siguiente. Además, su cabreo se vio cuando entre los mismos compañeros habían desigualdades, como en el hecho de turnos, días libres y servicios.
Mientras lo escuchaba, podía ver en su rostro el cansancio que llevaba detrás y como sus fuerzas podían verse disminuidas si continuaba así. No olvidaré una frase:
"Y todavía hay que esperar a los sesenta y siete"
Y es verdad, la población activa no puede con toda esta presión. De ellos depende las pensiones, los impuestos, las contribuciones, la Seguridad Social; donde no todos juegan limpio (no hablemos de las cajas B que ahora abundan mucho). Lo que más rabia da de esta clase política es la injusticia que se lleva a cabo con los casos de corrupción, donde si un ciudadano de calle cuenta con una irregularidad en Hacienda, lo ponen entre las cuerdas, pero si pertenece a la élite de la cámara, parece que se vendan los ojos y lo dejan pasar.
Venga tijeretazos a la Sanidad y la Educación, pero ellos no se recortan en sus caprichos como transporte o dispositivos móviles, o de su propio sueldo, bastante elevado para lo que hacen, ya que lo que hacen es meternos de un problema en otro. Y ahora porque nuestra amiga Grecia está peor y es la que predomina en las páginas de prensa.
La sanidad y la educación son unos ámbitos donde no deberían dejar que flaqueen, ya que sin ellos es cuando realmente el país se hunda. Si todos los jóvenes preparados se van, es normal que los trabajadores de aquí se cansen, porque nadie los pueden renovar y deben esperar hasta la máxima edad para pedir la jubilación. Y es que sin los jóvenes, ¿quién cotizará para que la Seguridad Social pueda seguir adelante? ¿O quién hará más creativo el mercado laboral?
Puede que el país no vaya tan bien como esperábamos o como lo pintan, pero mejorará.
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