martes, 18 de agosto de 2015

Tauromaquia

Tema de relevancia en estos últimos días, tanto en la prensa como en los medios audiovisuales.
Esto se debe a las grandes concentraciones de anti taurinos reunidos frente a las plazas de toros de Zaragoza, San Sebastián o Las Palmas de Mallorca. En muchas de estas comunidades, la práctica de la tauromaquia está prohibida o restringida por el cambio de gobierno, pero esto se ve solo de manera legal y escrita; en la situación de calle la cosa es distinta. En San Sebastián, la situación es la contraria. La tauromaquia estaba prohibida y volvieron a salir los toros al ruedo.
Muchos de estas concentraciones se volvieron violentas por el ímpetu de los animalistas que mostraron palabras poco respetuosas a las personas que esperaban en taquilla para la compra de la entrada; esa falta se convirtió en una oleada de insultos por ambos bandos, llegando a la actuación de algunos miembros de seguridad para sofocar el ambiente.
Los taurinos defienden su postura alegando que es una de las tradiciones más antiguas de la nación y que como tal, debe seguir adelante, mientras los opositores se acogen a los sentimientos del animal, que es utilizado y machacado hasta la muerte solo para que el torero se lleve como satisfacción sus orejas y con mucha suerte, el rabo.

Lo que más dilema puede causar es que menores entren a esas corridas y vean la muerte del animal, y luego esos padres se quejarán de la violencia que hay en televisión o en videojuegos, tachándolos de repulsivos.

Espero que con esto, muchas personas puedan entrar en razón, podemos respetar visiones, pero no es lo más razonable defender unos ataques que en pocos casos pueden ser contraatacados con el mismo final.

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